Cinco cánceres del periodismo

Los que vivimos (o vivíamos) del periodismo somos conscientes de su empobrecimiento y progresiva pérdida de rumbo. No somos por tanto ajenos a la pésima imagen del sector y, de hecho, coincidimos en gran medida con el sentir popular. Lamentablemente, y sin restar importancia a la labor diaria del periodista, existen múltiples factores que hacen imposible una práctica profesional óptima y contra los que el currito de turno está atado de pies y manos. De entre todos ellos, me quedo con cinco problemas que constituyen el principal cáncer de la profesión y que urgen una respuesta inmediata:

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La cama de Ana Pastor

En España, cuando un periodista planta cara ante las barrabasadas de un entrevistado no está cumpliendo con su deber profesional. No está dignificando una labor vilipendiada por muchos, temida por los poderosos en otros tiempos. No está demostrando que aún queda antídoto de sobra en el veneno que corre por las venas del cuarto poder. No. Cuando Ana Pastor defiende a la RTVE más plural de su historia frente al Partido Popular más radicalizado de la suya está “montando una bronca monumental” y “agrediendo” a la altísima Dolores de Cospedal. Esta es la opinión de una parte muy importante de las élites políticas (de derechas y no tan de derechas) y también periodísticas de este país. En concreto, lo señalado entre comillas lo escuché anoche en el ‘Telediario’ de Intereconomía (no preguntéis). Los contertulios arremetían contra la actitud “chulesca” de alguien que “no tiene miedo a que la despidan” al tener “garantizado” un puesto en laSexta por “compartir cama” con el director de informativos de la cadena de Mediapro.

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No hay machismo

En días como ayer, los medios resucitan la inexcusable protección de la igualdad de las mujeres que acostumbran a olvidar en el día a día con sus prácticas laborales (como detalla Juan Varela en su blog), cumplen el expediente de cara a la galería y llenan páginas (o minutos) con la innumerable sucesión de actos y declaraciones que este tipo de citas ‘informativas’ regalan a nuestra exhausta y atrofiada creatividad. Hasta aquí nada fuera de lo normal. No entremos a valorar la idoneidad de dedicar un día exclusivo para ‘la mujer’ con el fin de destacar su igualdad, de resaltar siempre que quien logra esto o aquello ‘es mujer’ (y madre amantísima). Mejor no. Vamos a hablar de esta frase extraída de un texto informativo: “lo que Zapatero no entiende”. Echadle imaginación, vamos. No os habrá costado mucho suponer que la cita en cuestión viene de algún medio de ultraderecha: correcto. En este caso, de Libertad Digital. Pero, ¿qué puede tener esto que ver con el día de la mujer? Muy sencillo: la negación del machismo y las desigualdades sociales que sufren a diario las mujeres. En serio:

¿Machismo?: Lo que ocurre es que datos como los expuestos también desmontan la coartada del machismo. Si la sociedad, los empresarios o los hombres discriminasen de forma constante a las mujeres, todas ellas ganarían menos que los hombres. Si los empresarios son malvados y machistas, ¿por qué sólo perjudican a las casadas y dejan a las solteras que, incluso, cobren algo más que sus compañeros?

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Com fer bé les coses (Periodisme i Crisi II)

Tranquilos, que el blog sigue siendo en castellano (aunque yo también hable a veces catalán en la intimidad). He querido permitirme la licencia para hablar de un nuevo diario que ha nacido hoy mismo en Catalunya, Ara, coincidiendo con las elecciones. Si bien no siento predilección alguna por los diarios nacionalistas (aunque hojeo un par de veces a la semana algunos como Gara, Avui o Libertad Digital), este logró llamarme la atención. Y lo hizo por un motivo muy simple: transparencia y voluntad de conexión con los lectores. En torno a dos meses antes de que el periódico estuviese en la calle, crearon la web Arafaremundiari.cat (‘Ahora haremos un diario’) en la que exponían no sólo una declaración de principios ideológicos y periodísticos, sino absolutamente todos los datos referentes a sus responsables. Detallaban las subvenciones aportadas por la Generalitat, las empresas accionistas del periódico, la cantidad de ejemplares que se iban a distribuir y un largo etc. Junto a esto, desde el primer día los futuribles lectores pudieron enviar sus comentarios y dudas, que serían respondidas con relativa celeridad. Todo eso antes siquiera de mostrar una sola página para conocer el diseño del medio.

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Periodismo y crisis (I)

Mi época universitaria no queda demasiado lejos en el tiempo y, sin embargo, aún creo haber estudiado una carrera totalmente diferente a la profesión en la que trabajo. Achaquémoslo al exquisito sistema educativo español o a las expectativas postadoslescentes pero yo, en 2004, creía que a la universidad se iba a preparase para el ejercicio de la labor profesional. Nada más lejos de la realidad. La carrera de periodismo resultó ser un cúmulo de variopintos conocimientos en multitud de áreas más cercano a lo visto en el bachillerato que a la imagen onírica de las películas estadounidenses. Yo esperaba pasarme el día redactando artículos, grabando cuñas de radio, realizando entrevistas y reportajes. Y lo hice, en tres o cuatro asignaturas de las ¿50? que tuve que superar. El grueso de la materia se centraba en la realización de tediosos trabajos teóricos y exámenes de instituto.

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